Cómo alimentar a su tortuga terrestre
- Reptiles-Planet

- 26 mar
- 4 Min. de lectura
Alimentación natural de las tortugas terrestres : ¿qué comen realmente en primavera?
Con la llegada de la primavera, las tortugas terrestres salen progresivamente de su reposo invernal, llamado brumación. Tras varias semanas, e incluso varios meses de ralentización, su organismo se reactiva poco a poco : la actividad aumenta, la exposición al sol se vuelve más frecuente… y el apetito regresa progresivamente.
Este período es esencial, ya que condiciona la salud de la tortuga para toda la temporada que viene. Una alimentación adaptada, natural y bien gestionada permite reactivar el organismo suavemente y evitar numerosos problemas.
Pero, ¿qué comen realmente las tortugas terrestres que viven en el exterior ? ¿cómo reproducir lo mejor posible este régimen natural en un jardín ? ¿Y qué hacer cuando las plantas naturales escasean ? Aquí tienes una guía
completa para comprender bien sus necesidades.
El régimen natural de las tortugas terrestres

Se suele decir que las tortugas terrestres pueden comer un poco de todo, pero la realidad es más matizada. La gran mayoría de las especies, especialmente las tortugas mediterráneas, tienen una dieta esencialmente herbívora. Puede ocurrirles, de forma ocasional, consumir una pequeña presa como un caracol, pero esto sigue siendo ocasional.
En la naturaleza, su alimentación se compone principalmente de plantas silvestres como el diente de león, el llantén o el trébol. Estos vegetales, ricos en fibra y pobres en agua, están perfectamente adaptados a su sistema digestivo.
Esta dieta natural está perfectamente equilibrada : es pobre en proteínas, rica en fibra y aporta el calcio necesario para la solidez del caparazón.
Por el contrario, una alimentación basada en verduras comerciales o en frutas suele ser desequilibrada. Demasiado ricos en agua y en azúcares, estos alimentos pueden provocar, a largo plazo, trastornos digestivos, anomalías de crecimiento o incluso un crecimiento excesivo.
Respetar lo más fielmente posible este régimen natural es, por tanto, esencial para garantizar la salud y el bienestar de una tortuga terrestre.
Preparar su recinto
Crear un recinto que alimente de forma natural
Una de las mejores maneras de alimentar correctamente a una tortuga es permitirle alimentarse por sí misma, como lo haría en la naturaleza. De hecho, las tortugas terrestres tienen una dieta compuesta en más de un 90 % por vegetales, principalmente plantas silvestres ricas en fibra, pobres en proteínas y muy variadas. Como el diente de león, el llantén, el trébol, la malva, la correhuela, la achicoria silvestre…
Al favorecer el crecimiento de estas plantas en el recinto, nos acercamos a su alimentación natural al mismo tiempo que estimulamos su comportamiento de búsqueda y de pastoreo.
Lo ideal es, por tanto, anticiparse y preparar el recinto antes del despertar de las tortugas : siembra de plantas adecuadas, zonas variadas y vegetación disponible desde la salida de la hibernación.

Un recinto bien diseñado puede convertirse así en una verdadera fuente de alimento :
deje crecer algunas plantas silvestres
siembre mezclas adaptadas a las tortugas
evite las zonas demasiado “limpias” o completamente desherbadas
cree espacios variados (zonas secas, zonas ligeramente húmedas, zonas sombreadas)
Una tortuga que pasta libremente :
come de forma más equilibrada
regula naturalmente sus necesidades
adopta un comportamiento más activo y natural
Sin embargo, en la práctica, no siempre es fácil mantener una vegetación suficiente durante todo el año. El clima, la estación o incluso la presión de pastoreo pueden empobrecer rápidamente el recinto.
En estos casos, puede ser útil complementar de forma inteligente : hacer germinar semillas aparte para luego replantar los brotes jóvenes, o proponer puntualmente mezclas de plantas secas o germinadas. El objetivo sigue siendo siempre el mismo : acercarse lo máximo posible a una alimentación natural, adaptándose al mismo tiempo a las limitaciones.
Para favorecer un comportamiento natural y cierta autonomía alimentaria, se recomienda prever al menos 15 m² por tortuga.
¿Es necesario añadir complementos?
En un entorno exterior rico, bien vegetado y correctamente expuesto al sol, las necesidades de las tortugas suelen estar cubiertas de forma natural. La exposición al sol desempeña, de hecho, un papel esencial en su metabolismo y en su bienestar general.
Sin embargo, algunos aportes siguen siendo útiles :

el calcio, indispensable para la solidez del caparazón (hueso de sepia, por ejemplo)
una exposición regular al sol, esencial para la síntesis de la vitamina D3
Sin una exposición suficiente a los UV naturales, el calcio no puede ser correctamente asimilado.
En ciertas situaciones (mantenimiento temporal en interior, convalecencia, especies más sensibles…), es indispensable compensar la ausencia de sol con una iluminación UV adecuada para evitar carencias.
Los complementos no deben sustituir una alimentación variada, sino servir de apoyo si es necesario, especialmente cuando las condiciones naturales no pueden reproducirse completamente (en particular en interior).
Los errores frecuentes que se deben evitar
Incluso con buenas intenciones, a veces se puede hacer demasiado… o no necesariamente de la manera correcta. Las tortugas tienen necesidades simples, pero muy específicas, y a menudo es intentando hacer bien las cosas cuando nos alejamos de ellas.
Por ejemplo, las frutas suelen darse por gusto, pero siguen siendo demasiado ricas en azúcares y alteran su digestión. Del mismo modo, una alimentación basada principalmente en verduras comerciales no es ideal : suelen ser demasiado ricas en agua y no lo suficientemente en fibra.
La falta de diversidad también es un punto importante. Una tortuga debe poder consumir una gran variedad de plantas para evitar carencias. Por el contrario, una alimentación demasiado abundante puede provocar un crecimiento demasiado rápido y problemas de salud.
Por último, después del invierno, es importante respetar su ritmo. No se debe forzar a una tortuga a comer : su organismo necesita reactivarse progresivamente.
En definitiva, una tortuga sana no es una tortuga “sobrealimentada”, sino una tortuga que evoluciona a su ritmo, con una alimentación simple, variada y lo más natural posible.
Conclusión
En primavera, alimentar bien a una tortuga terrestre consiste ante todo en acercarse a su modo de vida natural. Un recinto bien diseñado, rico en vegetación, suele cubrir la mayor parte de sus necesidades respetando su ritmo.
Cuando las condiciones son menos favorables, bastan algunos ajustes, siempre que se mantenga el objetivo correcto : ofrecer una alimentación simple, variada y adaptada.
Más que una cuestión de alimentación, es un enfoque global lo que permite a la tortuga pastar, explorar y vivir plenamente… como lo haría en la naturaleza.







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